Todos sabemos que una planta necesita aire, agua y tierra, pero no cualquier tierra, sino una tierra que le aporte los nutrientes que necesita la planta. Una tierra fértil que, com humus, se consigue fácilmente.
El humus de lombriz es un fertilizante bioorgánico que se presenta como un producto desmenuzable, ligero e inodoro.
Es muy rico en enzimas y microorganismos –aproximadamente unos 2.000 millones de bacterias por gramo-. Es un nutriente directamente asimilable, rico, equilibrado, reconstituyente y antiparasitario.
Su riqueza en oligoelementos lo convierte en un fertilizante muy completo. Aporta a las plantas las sustancias necesarias para su metabolismo.
No quema las plantas, ni siquiera las más delicadas, aunque se planten exclusivamente con humus. Además acelera la germinación de las semillas.
Es un producto vivo gracias a la acción de las bacterias, que van descomponiendo los productos nutritivos y aireando el suelo para un mejor riego.
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